La tentación de evadirse.

Las  adicciones externas que quitan esa paz interior suelen ser las siguientes alcohol, drogas, cigarro, depresión y cutting.

La raíz en el fondo es la de evadirse, escapar o sumergirse en un mundo desenfrenado y sin límites es el auténtico atractivo que el alcohol y las drogas presentan a nuestros adolescentes. Los adolescentes por ejemplo continuamente desprecian su realidad, su actualidad física, su desempeño en la escuela, la aceptación social, la relación negativa con sus papás, las derrotas en el amor y muchos otros elementos son motivos suficientes para embrutecerse con diversas sustancias con las que pretender olvidar su dolor consciente o inconsciente y con las que también busca demostrarse y demostrar que ya es grande.

En un primer momento el acercamiento al alcohol, el cigarro o la droga se da por una curiosidad natural y el anhelo por entrar en un mundo nuevo dejando la inocencia de la niñez sepultada de modo definitivo. Por tanto los estupefacientes también juegan un rol de autoafirmación e identidad para el adolescente.

Ante su natural inseguridad pretende adquirir fuerza y gallardía ingiriendo algo prohibido y adelantándose a su edad. En los hombres el alcohol es un auténtico rito de iniciación  en el mundo adulto, para las niñas es la introducción al ambiente del ligue. Es normal que los chavos inviten “shoots” y ellas poco a poco vayan “enfiestandose” son también usuales las competencias de bebida entre ellos y la presión para beber o fumar.

Las últimas cifras reflejan efectos preocupantes en los adolescentes.  De acuerdo con la directora general de los Centros de Integración Juvenil, A.C. (CIJ) y datos de la última Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA), en México el principal problema de consumo lo constituye el alcohol, considerado junto con el tabaco una droga legal. A nivel nacional, 71.3 por ciento de la población consume este producto. De ese porcentaje, 32.8 por ciento, equivalente a una tercera parte de la población, bebe en grandes cantidades, es decir que en cada familia mexicana existe un integrante o un conocido que ingiere más de cuatro o cinco copas por ocasión, según la psicóloga Carmen Fernández Cáceres.

En cuestión de alcohol, 4.9 millones de personas en el país ya tienen dependencia. En tanto que 47.2 por ciento de los hombres y 19.3 por ciento de las mujeres presentan un consumo considerado alto. En el caso de los adolescentes entre 12 y 17 años, el consumo en hombres es de 17.3 por ciento y en mujeres de 11.7 por ciento.

En México, más de 2 millones 378 mil menores de edad necesitan algún tipo de rehabilitación por el consumo de sustancias estupefacientes especialmente la marihuana según cifras oficiales del 2016 de la  CONADIC (consejo nacional contra las adicciones). Entre secundaria y bachillerato 713 mil alumnos necesitan tratamiento profesional por el consumo de marihuana y 1 millón 674 mil por marihuana. Al encuestar a los menores a lo largo de todo el país, 1 millón 798 mil aceptaron haber consumido la marihuana de los cuales  152 mil son de 5to o 6to grado de primaria.

En el campo de la droga la marihuana es la sustancia que más se ha introducido en estas edades, según las estadísticas,  y se ha podido colar con astucia bajo la cara de “droga blanda natural”. Sin embargo los efectos secundarios que trae consigo en el cerebro y el organismo son irreversibles y para nada blandos, acá presentamos algunas de las consecuencias según el “National Institute on Drug Abuse”

Pocos minutos después de haber inhalado humo de marihuana, el ritmo cardiaco de la persona se acelera, el pasaje respiratorio se relaja y se dilata y los vasos sanguíneos de los ojos se expanden, haciendo que los ojos se vean enrojecidos. El ritmo cardiaco—normalmente entre 70 a 80 palpitaciones por minuto—puede incrementar entre 20 y 50 palpitaciones más por minuto o hasta puede duplicarse en algunos casos. Usar otras drogas en combinación con marihuana puede amplificar este efecto.

Hay cierta evidencia de estudios científicos, que indica que el riesgo de que una persona sufra de un ataque al corazón durante la primera hora después de haber fumado marihuana es casi 5 veces más alto que el riesgo usual. Esta observación puede ser en parte explicada por el efecto que la marihuana tiene al aumentar la presión arterial (en algunos casos) y el ritmo cardiaco y al disminuir la capacidad de que la sangre pueda transportar oxígeno. El uso de marihuana también puede ocasionar hipotensión ortostática (vértigo o mareo al ponerse de pie), posiblemente aumentando el peligro de desmayarse o caerse. La tolerancia hacia algunos de los efectos cardiovasculares usualmente se desarrolla después de estar expuesto a la droga repetidamente.

El humo de la marihuana, igual que el del tabaco, es un irritante para la garganta y los pulmones y puede causar un ataque de tos durante su uso. El humo también contiene gases tóxicos y partículas que pueden dañar los pulmones. El fumar marihuana está relacionado con una inflamación amplia de las vías respiratorias, una resistencia más alta en las vías respiratorias y una híper inflamación de los pulmones, y las personas que fuman marihuana regularmente han reportado más síntomas de bronquitis crónica que las personas que no fuman. Fumar marihuana también puede afectar la capacidad de defensa del sistema respiratorio, incrementando de esta forma la probabilidad de que la persona adquiera infecciones respiratorias, incluyendo neumonía.

La pregunta más frecuente que los padres formulan acerca del abuso  de las drogas en los adolescentes es probablemente: ¿Cómo puedo saberlo?

No hay métodos infalibles, pero los siguientes síntomas y signos del abuso de las drogas pueden ser útiles como guía.

“1. Disminución de la vivacidad de las reacciones e incapacidad para pensar claramente.  “2. El habla lenta y tartajosa.  

“3. Comportamiento perezoso, falta de energía y tendencia a dormir mucho o a la somnolencia.

“4. Cambios llamativos de humor, sobre todo irritabilidad, amplias variaciones del humor y depresión.

“5. Deterioro del desempeño del colegio.

“6. Debilitamiento del impulso y la ambición; actitudes caprichosas frente a la vida en general.

“7.   Infecciones frecuentes.

“8. Pérdida de peso y disminución del apetito (excepto en los consumidores de mariguana, que tienden a mostrar voracidad y pueden aumentar de peso).

“9.  Interrupción de la menstruación.

“10.  Decoloración pardoamarillenta de la piel del pulgar y el índice.

Por: Charly Padilla.

Charly Padilla

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