La acción que abre corazones: empatizar

Hace un par de semanas hablando con mi hija sobre la cuarentena y dejando que un tema brincara a otro llegamos a la historia de Ana Frank, una niña que estuvo casi dos años y medio ocultándose con su familia de los nazis. Le expliqué que ella no solo estuvo en su casa con comodidades, las tres comidas, tomando clases y viendo Netflix, ella temía por su vida y la de su familia día tras día, tenía que ser cuidadosa en todo momento de no hablar fuerte y racionar la poca comida que llegaban a tener. Le platiqué esto con la intención de que comprendiera y empatizara con personas que han pasado por algo “similar” pero en circunstancias realmente terribles.
Le dije que una palabra muy importante que repasaríamos en la cuarentena sería “empatizar” me pregunto qué significaba y lo primero que me vino a la mente fue decirle: ponerte en los zapatos del otro, pensar como te sentirías tú si te hicieran lo mismo. Así le puse varios ejemplos adecuados a su edad y a los problemas y vivencias de su día a día.
Una vez entendido reflexioné que nosotros los adultos somos los peores empatizando, no sé si sea porque la vida nos ha hecho duros y terminar viendo por nosotros mismos o es más fácil juzgar al de enfrente. Lo que si sé, es que cuando decidimos empatizar con alguien encontramos muchas similitudes y grandes sorpresas, todos, actuamos de cierta manera por algo, el enojón, la zorra, el teto, la que siempre quiere llamar la atención, en el momento que decides escuchar sin juzgar o entender sus acciones y encontrar las razones por las
cuales lo hace o lo dice verás que cada quien tiene una programación distinta, una historia.
Si fuéramos empáticos nuestras relaciones serían otras, desde niños sabríamos escuchar antes de apodar, aceptaríamos a los demás y a nosotros mismos. Así que ya sea en tiempos de cuarentena o no los invito a unirse a agregar a nuestros hijos y a nosotros palabras que resuenan en el amor, la empatía es una ellas, a darnos la oportunidad de dejar de juzgar ante los ojos de lo que para nosotros es lo “correcto” y entender que cada quien hace lo mejor que puede. No dañemos, antes de conocer la historia completa y si esa historia completa no es de nuestra incumbencia entonces aprendamos a quedarnos en la línea sin omitir un juicio.

Olga Aguilar

Instructora de yoga kids
@olguitaac

Maxwell

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Salud

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