Dalí, Gala y Joan

El Universo Dalí.

Existen incontables fotografías de una de las parejas más famosas, Salvador Dalí y Gala, fotografías en las playas de Cadaqués, en escenas cotidianas con amigos o solos.

Pero hay historias de las cuales se ha hablado muy poco.

La historia de Joan Figueras; una persona vinculada con la pareja durante casi cuatro décadas. Con ellos convivió, año tras año, desde abril o mayo, cuando Dalí y Gala se instalaban en su casa de Portlligat, hasta octubre o noviembre, cuando volvían a Nueva York para pasar el invierno, en el mejor lugar para vender las obras que él había pintado a lo largo del verano anterior.

DERECHOS DE IMAGEN DE GALA Y SALVADOR DALÍ RESERVADOS. FUNDACIÓN GALA-SALVADOR DALÍ, FIGUERES, 2020

La relación entre Dalí, Gala y Joan comenzó en 1948, cuando ellos regresaron de su estancia en Estados Unidos de casi 10 años. El pintor en ese tiempo, renegaba del surrealismo y estaba decidido a iniciar una nueva etapa místico-religiosa. Y qué mejor manera de hacerlo que pintando una Virgen, que sería Gala. Necesitaba a un Niño Jesús y en aquel momento Joan, que tenía cinco años, correteaba por Portlligat en compañía de su padre, Jaume Figueras, amigo de juventud del pintor que en su ausencia había participado en los trabajos para acondicionar la casa de Portlligat. Joan fue el escogido. Pasó aquel verano con ellos y repitió al siguiente, mientras Dalí pintaba La Madona de Portlligat. También en el de 1950, cuando el creador hizo la versión definitiva de esta obra; unos veranos en los que aquel niño simpático y despierto acabó ganándoselos.

DERECHOS DE IMAGEN DE GALA Y SALVADOR DALÍ RESERVADOS. FUNDACIÓN GALA-SALVADOR DALÍ, FIGUERES, 2020

Desde el primer momento Joan convivió con la pareja de forma cotidiana compartiendo largas jornadas de verano y entrando y saliendo de la casa y del estudio del pintor a su antojo. Comía con ellos, jugaba con Dalí con espadas en el jardín o al fútbol en la playa y a las cartas con Gala, mientras Dalí pintaba; salían los tres a navegar y a tomar el sol por las recónditas calas de Cap de Creus. Joan hizo de modelo del pintor y aprendió de Dalí a dibujar. Estaba también en Portlligat cuando la pareja recibió a personalidades como Walt Disney —que le regaló a Joan un uniforme completo de jugador de béisbol y un ejemplar firmado de Peter Pan, el cuento que acababa de llevar a la gran pantalla— y miembros de la realeza como Humberto de Saboya y los duques de Windsor. También viajó a Barcelona con ellos en un montón de ocasiones, acudiendo a actos públicos donde era presentado como su “ahijado”.

“El nen de can Dalí”

Ni Dalí, ni Gala, ni Joan viven, pero, de esta relación poco contada han quedado un buen número de fotografías que permiten reconstruir esta historia que no ha trascendido nunca más allá del entorno familiar y del círculo más próximo a la pareja, sobre todo en Cadaqués. Cuando los medios de comunicación se hicieron eco a mitad de los años ochenta de que el italiano José Van Roy Dalí aseguraba ser hijo de Dalí y Gala, en Cadaqués todo el mundo tenía claro que, si alguien podía considerarse hijo de la pareja, ese era Joan. De hecho, si hoy se pregunta en esta localidad a las personas de cierta edad quién fue Joan Figueras, la mayoría responden que “el nen de can Dalí”, que era como todo el mundo conocía a Joan en Portlligat.

Entre todas las imágenes que conservó Gala en sus cajas, en más de un centenar, inéditas, aparece Joan. La mayoría son fotografías caseras realizadas por Gala e incluso Dalí, en las que todos aparecen relajados y sonrientes, lejos de la imagen sofisticada que mostraban regularmente, y siempre abrazando, mimando y halagando al pequeño. Una naturalidad que no se pierde ante fotógrafos como Francesc Català-Roca, Melitó Casals, Juan Gyenes, Daniel Farson y Charles Hewitt, que visitaron al pintor desde los años cincuenta, para ilustrar reportajes en revistas, semanarios y periódicos de la época, en su mayor parte internacionales. En estas publicaciones, si Joan aparecía junto a la pareja se le identificaba siempre como “el modelo de la Madona” y como el “hijo de un pescador de Cadaqués”.

Gala escogió entre todas sus fotografías unas 300 para decorar las puertas de su vestidor en Portlligat. Con ellas realizó un collage de la vida y de los éxitos de Dalí y de ella misma, en el que aparecen personalidades del arte, la sociedad y la política y personas anónimas que compartieron su día a día. En 11 aparece Joan, solo o en compañía de la pareja; algo que sorprende si se comprueba que, de Cécile, la hija que Gala tuvo con su primer marido, el poeta Paul Éluard, y de sus tres nietos, no escogió ninguna foto.

La relación entre Dalí, Gala y Joan también ha quedado reflejada en un buen número de cartas y postales cruzadas entre la pareja y el joven inéditas también, que hasta ahora habían pasado desapercibidas para los investigadores. Se conservan en casa de los familiares de Joan Figueras, en el Centro de Estudios Dalinianos y en archivos y colecciones particulares.

Dalí y Gala tenían planes para Joan. No solo quisieron que viajara a Estados Unidos para que estudiara allí y viviera con ellos durante los inviernos, algo a lo que los padres de Joan no accedieron. El pintor también quería que protagonizara alguno de sus proyectos. Lo explicó en cartas y postales a Joan, a sus padres y a los medios de comunicación. Tras el regreso de su etapa americana, no paró de darle vueltas a la idea de hacer una película místico surrealista, El alma, de la que quería que Joan fuera el protagonista. A los periodistas incluso les dijo: “He comenzado a darle clases de interpretación”. La película no llegó a realizarse, como tantas otras en las que estaba inmerso Dalí en esos años, pero el pintor anunció, en varias ocasiones, el inminente comienzo del rodaje e, incluso, que el filme iba a participar en el Festival de Cine de Venecia.

Con el paso del tiempo, la relación entre Joan, Dalí y Gala no desapareció. A los 16 años, el joven comenzó a trabajar con su padre en la empresa que este tenía como pintor. Su nueva actividad le impedía pasar tantas horas junto al matrimonio, pero él siguió acudiendo, casi a diario, a la casa de Portlligat.

Con el paso del tiempo Joan tuvo novia y a los Dalí no les parecio buena idea ya que ella vivia en Barcelona y pensaron que acabaría en la capital lejos de ellos. Pero cuando Joan les aseguró que se quedaría a vivir en Cadaqués, la relación continuó tras casarse y convertirse en padre poco después. En los años setenta, el pintor incluso le ofreció varias veces a Joan que fuera su primer director, pero él lo rechazó.

Joan continuó al lado de ambos hasta que Gala falleció en junio de 1982 y Dalí se trasladó al castillo de Púbol, comenzando su encierro y aislamiento. Estuvo en la ceremonia que se celebró en Cadaqués y en la del Teatro-Museo Dalí de Figueres tras fallecer el pintor el 23 de enero de 1989, siempre en un segundo plano.

Joan, a diferencia de otras personas vinculadas con el pintor, como el coleccionista Albert Reynolds Morse, Amanda Lear, acompañante de Dalí durante 15 años y los secretarios, John Peter Moore, Enrique Sabater y Robert Descharnes, no contó nunca o publicó su relación con el matrimonio. Por suerte, quedan personas que pueden aportar luz para reconstruirla: familiares de Joan y del propio Dalí, personal de servicio de Portlligat, compañeros de escuela y amigos de toda la vida de Joan, así como vecinos de Cadaqués.

Mercè Cabanes, la esposa de Joan desde 1966 hasta que este falleció en 1999 a los 57 años, conserva en su casa de Cadaqués cartas, fotografías y postales, dibujos realizados por Dalí y coloreados por Joan y otros dedicados por el pintor. También conserva algunos de los regalos que tanto Dalí como Gala le trajeron de Estados Unidos a Joan y luego a sus dos hijas, además del recuerdo de cientos de historias y anécdotas que su marido le contó de su relación con el matrimonio.

Cuando falleció Dalí, vino un periodista de una revista francesa a casa y le dijo a Joan si quería contar su historia a cambio de mucho dinero, pero él se negó. Decía que les debía mucho a Dalí y a Gala porque había recibido mucho de ellos, como la educación que sus padres nunca hubieron podido darle. Incluso decía que Dalí le había dado mucho más afecto y cariño que su padre.

Actualmente no se sabe mucho de la historia completa ya que muchos han fallecido, pero el libro “El niño secretro de los Dali“ dejo saber un poco acerca de la interesante historia de Gala, Dalí y Joan.

Por: Anel Diez.




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